Yo recuerdo que estabas allí sorbiendo la sal mientras yo pedía. No, yo gritaba. No, yo soñaba. Sólo quiero que te detengas. La memoria es una pasta dental  que no quiere salir del tubo. La arena se metía en nuestros poros. Y tú eras feliz  porque yo mostraba una felicidad barata. Una felicidad de niño de 5 años, decías. Porque la felicidad es simple, decías. Y que no empiece a llorar porque me quemo y lo único que hacías era cagarte de risa. Había cadáveres en el agua. Cadáveres en la tierra. Esqueletos que alguna vez  fueron la materia esencial de una lancha imposible que querías construir. Con cinco centavos, con un entusiasmo que no ha sido medido en la bolsa. Me dijiste que era triste, que por eso me dejaste. No sentí nada. Pero lloré. Cuando corales rotísimos me remataron los pies. Y sonreímos. Porque yo estaba feliz de nuevo. Porque sentí.

Leira Araújo nació en Guayaquil (Ecuador) en 1990, es poeta, periodista y actriz. En el 2014 ganó el Primer Slam Poético de “Esquirla Poética” y la mención de honor del Premio Desembarco Poético con el poemario Caníbales. En el año 2015 ganó el VIII Premio Nacional de Poesía Ileana Espinel Cedeño con Última noche en el país de los hoteles. Reside en España desde el 2016, donde cursó un Máster en Literatura Española e Hispanoamericana.

Ilustración de SAO. Para ver más de su producción, pueden visitarse sus blogs: Trasuntos gráficos (http://copygrafias.wordpress.com/) y Aburrimientos (http://santatorpeza.wordpress.com/).

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