La Sala Sümmum acogió ayer sábado 19 de marzo el concierto de presentación en Santander del segundo disco de Belako, Hamen, una de las muchas escalas programadas en el itinerario de la banda en su gira 2015/2016. El grupo de Mungia visitaba nuevamente la ciudad después de la memorable actuación con que deslumbraron al público asistente en el Santander Summer Festival tan sólo unos meses atrás, meses que les han deparado no pocas satisfacciones en el ámbito profesional.

Después de la publicación de su álbum de debut, Eurie (2013), Belako daría un salto fundamental en su carrera al tomar parte en el Bilbao BBK Live en su edición de 2014, lo que representaría todo un hito dentro de su trayectoria. La publicación de Hamen a comienzos de 2016 y la obtención del Premio Ojo Crítico en la categoría de Música Moderna, concedido por RNE y entregado en el Museo Reina Sofía, no han hecho otra cosa que apuntalar la consolidación del grupo como uno de los grandes nombres de la escena musical de nuestro país.

Precedidos por el grupo donostiarra LUMA, al que los miembros de Belako arroparon desde primera línea antes de su propia actuación, el concierto de los vizcaínos, previsto para las 22:00, se retrasó unos minutos más de lo esperado. Conforme se acercaba la hora señalada, la afluencia de público conoció un exponencial aumento, hasta devenir en un flujo de personas que parecía no detenerse. La atmósfera no podía ser más propicia para la banda, que devolvió con creces la buena acogida con la que fue recibida por su audiencia.

Josu -guitarra, teclados, bajo y voz- se erigió desde el primer instante como maestro de ceremonias, presentando al grupo y realizando pequeñas intervenciones en las breves pausas que hubo entre los temas. Como no podía ser de otra forma en una gira de presentación, los Belako interpretaron sencillos recientes como Key, Nomad o el demoledor Track Sei, a los que acompañaron canciones no menos espectaculares como Off Your Shoes o Fire Alarm. Entre otras, sobresalió su interpretación de Sinnerman, un tema que parece ganar fuerza en los directos. Tampoco faltó a la cita alguna de las composiciones de su primer disco, Eurie.

La entrega de los miembros de Belako fue absoluta desde el primer momento, como evidenció el brío que mostraron sobre un escenario -una ciudad- que tembló bajo sus pies. Lore y su bajo, máximos exponentes de esta intensidad, se vieron bien asistidos por la inagotable fuerza de Lander a la batería. La complicidad entre los integrantes del grupo fue manifiesta a lo largo de todo el concierto, durante el que demostraron un grado de compenetración que, sin lugar a dudas, trasciende el de una relación de índole meramente profesional. Pero, por encima de todo, es preciso destacar la labor de Cris Lizarraga, vocalista -y teclista- principal de la banda, cuyo timbre de voz conmueve a todo aquél que lo escucha, ya sea desde un registro más enérgico o del de una dulzura capaz de imbuir de los mejores sentimientos.

Si algo se le puede reprochar a la banda fue la relativa brevedad del concierto, que se prolongó durante poco más de una hora. Sin embargo, es posible que este hecho no haga otra cosa que testimoniar el buen hacer de Belako, cuyo público quedó con ganas de más después de un directo demencial. Sólo cabe esperar que no transcurra demasiado tiempo antes de su próxima visita a Santander.

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