Hombre,
como puedo con Dios hablar
le he preguntado si tú alguna vez me has dejado de adorar
y aunque no era necesario
sino, más bien, evidente
en cada grito, en cada espera
al mar que me ahoga

azul recuerdo de tu alma
le he vapuleado la sal,
he dragado incluso los ríos
porque así es mi amor:
pérfido.

 

 

Poema de Leira Araújo.
Fotografía de Revista Amberes.

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