Durante la década de los años setenta se produjo una revolución en Hollywood que sacudió sus cimientos y cambió la industria cinematográfica norteamericana para siempre. Los grandes estudios, hartos de sus pérdidas millonarias, decidieron apostar por una nueva generación de jóvenes directores que, con sus primeras películas independientes y con una nueva visión sobre cómo hacer cine, habían logrado un gran éxito de crítica y taquilla con un coste de producción mínimo. Nombres como Francis Ford Coppola, Martin Scorsese o Steven Spielberg empezaban a sonar en los despachos de los estudios. Estos directores, a diferencia de sus predecesores, se veían a mismos como artistas, y no como simplemente un empleado que un estudio utilizaba para realizar una película, un engranaje más de una industria en declive. Empezaba la era de lo que la prensa denominó en su momento el “Nuevo Hollywood”, el Hollywood de las superproducciones.  

El horizonte de esta nueva era se había empezado a vislumbrar ya a finales de los años sesenta. Sin embargo, no será hasta 1977 cuando esta nueva etapa del cine norteamericano se asentó definitivamente. Y fue precisamente el 25 de mayo de ese mismo año la fecha que marcaría el punto de ruptura con las viejas tradiciones y la que supondría un antes y un después para todo el universo cinematográfico. Ese día, en el famoso y abarrotado Chinese Theater de Hollywood Boulevard, se estrenaba La Guerra de las Galaxias de un joven y casi desconocido George Lucas. 

Lucas se crio en Modesto, una pequeña población de California, y, al igual que Spielberg o Scorsese, formaba parte de la segunda oleada de jóvenes directores que desembarcó en Hollywood a principios de los setenta y, a diferencia de muchos de sus compañeros de profesión, cuyas principales influencias iban desde el cine de la Nouvelle vague hasta el cine norteamericano de la edad dorada de Hollywood, las influencias de Lucas provenían de los comics que leía cuando era un niño y de las series de televisión de los años cincuenta como Flash Gordon o Superman. Tras estudiar en la Escuela de Artes Cinematográficas de la Universidad del Sur de California, donde realizó sus primeros cortometrajes, llegó a Hollywood apadrinado por Francis Ford Coppola, el cual ya había cosechado sus primeros éxitos como director y que produjo los dos primeros largometrajes de Lucas, THX 1138 y American Graffiti. Fue este último film el que le trajo sus primeros reconocimientos y el que le valió para que los grandes estudios le tomasen en serio, por el talento que ya empezaba a demostrar como director y guionista, pero, sobre todo, por la rentabilidad que había sacado a una película que rodó con un presupuesto de 775.000 dolares y que recaudó unos 55 millones. b61b9da1877dd038034d1c0f1328784e

Aunque La Guerra de la Galaxias se estrenó en 1977 el proyecto ya se había empezado a gestar mucho antes, en febrero de 1972. Antes del estreno de American Graffitti, Lucas ya había empezado a escribir el primer borrador del guión, tan concentrado en él que incluso rechazó la oferta de Coppola para que dirigiese Apocalypse Now. No fue hasta mayo de 1973 cuando terminó la primera versión del guión, solo 13 páginas de una historia que aparentemente no tenía ningún sentido. Aun así, el agente de Lucas fue a los estudios a intentar venderlo. Universal, al ser el estudio encargado de distribuir American Graffitti, tenía prioridad por contrato de comprar la próxima película de Lucas, pero al ver el primer borrador del guión decidió pasar. Afortunadamente, Alan Ladd, jefe de producción de la Fox, que acababa de ver una copia de American Graffitti antes de su estreno, decidió llamar a Lucas para concertar una reunión en la que el director le habló de su nuevo proyecto. Días después la Fox adquirió los derechos de La Guerra de la Galaxias y fijó un presupuesto inicial para rodar la película de 3,5 millones de dólares. Al igual que en sus dos películas anteriores, Lucas consiguió un acuerdo con el estudio para que la productora de la película fuese su propia compañía, Lucasfilm, la cual fundó con el propósito de financiar sus propios proyectos y así poder tener todo el control sobre el proceso de producción. Sin embargo, en 1972, todavía seguía necesitando el dinero de los estudios y más aún para un proyecto de la envergadura de La Guerra de la Galaxias. 

Escribir el guión le llevó a Lucas dos años y medio, y ese no fue su único dolor de cabeza durante la preproducción. Mientras terminaba de rematar el guión se tuvo que ocupar del casting de actores. El estudio insistía que al menos tenía que haber un actor o actriz de renombre en el reparto, mientras que Lucas quería rodar con actores desconocidos ya que así no tendría que lidiar con los egos sobredimensionados de las grandes estrellas. Para ahorrar gastos, él y su amigo, y también director, Brian de Palma, decidieron compartir casting, ya que de Palma también estaba buscando actores para su próxima película, Carrie. Finalmente, Lucas contrató a actores jóvenes y desconocidos para los papeles principales con la excepción de Alec Guinness, reconocido por interpretar papeles como el del coronel Nicholson en El puente sobre el rio Kwai, el cual interpretaría el papel del viejo maestro jedi Obi Wan Kenobi. 

open-uri20150608-27674-1p0rfa_cdf32248Otro problema que surgió durante la preproducción fue encontrar una empresa de efectos especiales que crease lo que, hasta entonces, nadie había hecho. Como no había ninguna, Lucas, junto a Jim Nelson, crearon Industrial Light & Magic (ILM). La que hoy es la mayor empresa de efectos especiales de la industria cinematográfica, nació en un viejo almacén junto al aeropuerto de Van Nuys en Los Ángeles. También contrataron a un joven John Dykstra, que había trabajado junto a Douglas Trumbull, supervisor de efectos especiales de 2001: Una odisea en el espacio de Stanley Kubrick.  

Dystra y su equipo de ILM desarrollaron una cámara controlada por ordenador que permitía movimientos imposibles alrededor de las maquetas de las naves espaciales, creando un realismo jamás visto en una película de ciencia ficción y revolucionando el mundo de los efectos especiales. 

Finalmente, el rodaje de la película comenzó el 25 de marzo de 1976 en los estudios Elstree situados a las afueras de Londres. Lucas eligió estos estudios para ahorrar costes y estar lejos del control de la Fox. Aun así, el rodaje no fue fácil. A pesar de ser un joven con mucho talento, Lucas también tenía fama de no saber tratar con la gente y de ser un director muy orgulloso. Por ello, durante el rodaje la relación de él con el equipo técnico y con el reparto fue muy tensa y plagada de constantes discusiones. “Comprendí porque los directores somos tan horribles; uno quiere que las cosas salgan bien, pero la gente no te escucha y no tienes tiempo para ser amable y delicado. Me pasaba el día gritando”, dijo Lucas en una entrevista recordando el rodaje. Los actores también tenían problemas con el guión ya que no entendían sus frases ni las pocas indicaciones que Lucas les daba. En una ocasión, Harrison Ford se le acercó y le dijo: “George, puedes escribir esta mierda si quieres, pero te aseguro que decirla es imposible”. Tal era la situación de tensión que hasta su amigo Steven Spielberg se ofreció a dirigir la segunda unidad, pero George se negó.  

open-uri20150608-27674-rfg3xg_5aa1278fTras terminar el rodaje y el primer montaje, George decidió hacer un primer pase de la película, aun sin los efectos especiales terminados, a un reducido número de amigos entre los que se encontraban Steven Spielberg y Brian de Palma. Cuando termino la película nadie habló. Casi todos pensaban que la película era horrorosa y no tenía sentido, más aún sin los efectos especiales. Después, Lucas, su mujer Marcia, Spielberg y de Palma se fueron a comer a un restaurante chino, en el que Brian de Palma se ensañó con la película y le dio ideas de como corregir algunos aspectos. Cuando de Palma terminó Spielberg tomó la palabra y le dijo:George, es fantástica, va a hacer cien millones. Yo he hecho una película esotérica de ciencia ficción [Encuentros en la tercera fase]; has conseguido la gran película que hará dinero y transcenderá”. Tras terminar los efectos especiales, hacer los cambios en el guión y realizar el último montaje, la película finalmente se estrenó en los cines estadounidenses, y las proféticas palabras de Spielberg se cumplieron. La película recaudo más de 775 millones de dólares, con un coste final de producción de 13 millones convirtiéndose así en la película más taquillera de la historia de los Estado Unidos tras Lo que el viento se llevó.  

Sin embargo, no es el aspecto monetario por el que La Guerra de las Galaxias trascendió. Trascendió porque al embarcarse en este proyecto en el que muy pocos creían, Lucas supo captar el estado de ánimo de un público joven que estaba cansado de películas intelectuales y, en algunos casos, pretenciosas, y les dio una película con una buena historia, sin sexo ni violencia y, sobre todo, llena de estímulos sensoriales, o como la describiría Lucas en su momento “una mezcla entre Lawrence de Arabia, James Bond y 2001: Una odisea en el espacio”. 

Mientras directores como Coppola o Scorsese se dedicaban a hacer un cine más culto y serio, Lucas y Spielberg se dedicaron a revitalizar géneros ya marchitos como el cine de ciencia ficción o el cine de aventuras. Así lo manifestó el director en una ocasión: “yo simplemente comprendí qué quería ver la gente, y Steven también, y eso es lo que nos entusiasma hacer.”  

La Guerra de las Galaxias consiguió una cosa que no consiguieron películas de la época como El Padrino II, Apocalypse Now o Taxi Driver, y fue que, a pesar de que estas películas se las considera mejores que aquella epopeya espacial, ellas no consiguieron traspasar las pantallas de los cines y conectar con el gran público como ninguna otra lo había hecho antes, creando una basta legión de adeptos que, hace mucho tiempo, se sumergieron en una galaxia muy, muy lejana. 

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Referencias:
  • Cousins, Mark, Historia del Cine. Blume, 2005. 
  • Biskind, Peter, Moteros tranquilo, toros salvajes. La generación que cambio Hollywood. Anagrama, 2004. 
  • Duncan, Paul, Los archivos de Star Wars: 1977-1983. Taschen, 2018. 

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