Revista Amberes dedica su segundo ESPECIAL al escritor portugués Fernando Pessoa (1888-1935). Sin vocación de exhaustividad, se pretende realizar una presentación de algunos de los elementos claves de la obra de un autor poliédrico e inclasificable.

Fernando Pessoa es reconocido, entre otros méritos, por la creación de heterónimos, personajes con vida propia e independiente del creador, que desarrollan su propia obra a partir de psicologías, creencias, filosofías y experiencias particulares. Este será uno de los hilos conductores del Especial, al que se sumarán otras cuestiones, tales como la influencia en otros autores contemporáneos o la presencia en otras manifestaciones artísticas.

Bajo estas líneas se irán publicando los contenidos preparados para rendir homenaje a un autor fundamental, no sólo de las letras portuguesas, sino de la literatura universal.

El Libro del desasosiego es un rompecabezas imposible de armar, un laberinto que tiene una entrada pero en el que no hay una salida, una obra construida a partir de fragmentos que su autor nunca terminó y que, quizá, aunque hubiese vivido más de cien años no hubiera llegado a finalizar nunca.

Fernando Pessoa, que casi no publicó nada mientras vivió, dejó una obrá póstuma conformada por más de treinta mil hojas inéditas. El Libro del desasosiego vio por primera vez la luz en Portugal en 1982, casi cincuenta años después de la muerte del escritor. ¿Por qué hubo que esperar tanto tiempo? El principal motivo es que el baúl de Pessoa guardaba un tesoro prácticamente inabordable para los editores. Al abrir el arca encontraron una obra escurridiza, compleja, confusa y difícilmente definible.  Centenares de fragmentos sin corregir, muchos de ellos inacabados y otros indescifrables, una absoluta falta de lienalidad, textos a medio caballo entre el dietario, el pensamiento filosófico y la tensión poética, y todo ello escrito a lo largo de dos décadas (con un silencio en medio de casi diez años) y sin que el autor le llegara a dar nunca a su obra una forma definitiva. Por si todas estas complicaciones fueran pocas había que unir a todas ellas el dilema de la autoría: ¿Quién es el autor del Libro del desasosiego? ¿Pessoa es Pessoa cuando lo escribe o lo escribe a través de alguno de sus heterónimos?

Así que, tras su muerte, los editores se enfrentaron a un reto casi tan complejo como el de la escritura del Libro. A la dificultad de la traducción se sumaban la indefinición de la autoría, lo inacabado, lo ilegible, la selección de los fragmentos y dar forma a ese puzzle inclasificable. El resultado son multitud de ediciones en las que se traducen, seleccionan y ordenan los fragmentos con criterios distintos. Sólo en mi casa hay tres ediciones del Libro del desasosiego y ninguna se parece a la otra: la de Seix Barral (que vio la luz en España en 1984 y que a mí me acompaña desde 1996), la de Acantilado y la de Pre-Textos.

Cubierta del Libro del desasosiego en la edición de Acantilado .
Cubierta del Libro del desasosiego en la edición de Acantilado .

Vamos por partes. La edición de Seix Barral, de Ángel Crespo, se basa en la primera edición portuguesa de 1982, que fue preparada por Jacinto do Prado Coelho, Maria Aliete Galhoz y Teresa Sobral Cunha. Los tres investigadores concedieron la autoría del Libro del desasosiego al heterónimo Bernardo Soares y organizaron la obra en un bloque único agrupando (o intentándolo) los 476 fragmentos que seleccionaron por «manchas temáticas». El investigador Richar Zenith (cuya edición encontramos en Acantilado traducida por Perfecto E. Cuadrado)  apostó por dividir en dos el libro  (Autobiografía sin conocimiento y Los grandes fragmentos) pero buscando también conexiones temáticas. La edición de Pre-Textos, preparada por Jerónimo Pizarro (con traducción de Antonio Sáez Delgado), retoma el orden cronológico de las ediciones portuguesas de António Quadros y Teresa Sobral y divide el libro en dos fases de escritura: la primera entre 1913 y 1920 (cuyo autor sería Vicente Guedes) y la segunda entre 1929 y 1934 (atribuida a Bernardo Soares).

Para quien no se haya adentrado aún en el Libro del desasosiego puede que todas estas cuestiones sean un poco desasosegantes y que en lugar de invitar a la lectura tengan un efecto algo intimidatorio. Porque, claro, tenemos un libro de libros, un libro inacabado a base de fragmentos que un autor (o quizá sus heterónimos) escribió a lo largo de veinte años, un libro que cada vez que se edita se convierte en un libro distinto. Sí, muy bien, pero ¿de qué va el Libro del desasosiego? ¿Por qué es considerado por muchos una de las mayores obras literarias del siglo XX? Quizá porque se aproxima como pocos al conflicto de la identidad y a la tensión (el desasosiego) que se deriva del mismo. Es la identidad el centro de gravedad alrededor del cual rotan reflexiones sobre temas dispares: el amor, la política, la fe, el deseo, la vida imaginada frente a la vida de las acciones, la conciencia, la inconsciencia, la literatura, el arte, la trascendencia y un largo etcétera.  Lo explica muy bien Antonio Sáez Delgado en las notas que anteceden a la edición publicada por Pre-textos cuando dice que las claves del libro son

«la reflexión constante sobre el tedio y la inacción, la posibilidad de encarar las relaciones entre sueño y vida, la perplejidad ante la condición humana o la posibilidad -no exenta de escepticismo- de encontrar refugio en el arte o las palabras, sin olvidar el papel que cumple como elemento de cohesión la ciudad de Lisboa, auténtico alter ego simbólico de su autor y una de las claves de la atmósfera del Libro, cuyo tema fundamental y fundacional no sería otro, podríamos decir, que el de la identidad».

No es de extrañar, por tanto, que un libro en el que tema central es la identidad acabe siendo una sucesión, como lo definió el propio Pessoa, de “fragmentos, fragmentos, fragmentos”.  Y no es de extrañar tampoco que no haya una posición clara en cuanto a la autoría del libro. ¿Fue un libro escrito por el Fernando Pessoa real o fue una obra escrita por uno o dos heterónimos (por personalidades fingidas y creadas por Fernando Pessoa)? Es difícil (sino imposible) contestar a esta pregunta y es posible que en una obra tan fragmentaria todas las respuestas acaben siendo ciertas.

Es decir, el Libro del desasosiego es un libro que contiene dentro muchos géneros (dietario, ensayo, relato o poesía), que ha sido escrito por entre uno y tres autores reales o ficticios (Fernando Pessoa, Vicente Guedes y Bernardo Soares) y que, además, en cada una de sus ediciones es un libro diferente. Si David Foster Wallace escribió La broma infinita Fernando Pessoa escribió un libro infinito o, cuando menos, un libro siempre inagotable para el lector. Un libro que, además, interpela directamente a quienes lo leen porque gira alrededor de la identidad. Pocos temas habrá más universales que el de intentar vislumbrar qué, quiénes, somos. Pocos asuntos tan desasosegantes como no tener claro qué nos define, qué es verdaderamente nuestro, qué tomamos prestado. Quizá por ello el Libro del desasosiego es, sin duda, la obra a la que más veces he regresado a lo largo de los últimos veinte años, es el ejemplar que más veces he metido en una mochila o en una maleta, es el que más noches ha pasado junto a la cabecera de mi cama y es, también, el libro que en más ocasiones he recomendado.

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