Rostros de mujeres a la espera detrás de cristales. Una joven besando a su pareja a la vez que sostiene una rosa con una mano levantada, al mismo tiempo, un hombre mira de frente. Caballos trotando por la Plaza Roja. Hombres durmiendo dentro de sus abrigos en los vagones de metro. Tacones estilo cono en movimiento y medias de cristal, se reflejan en los charcos de lluvia. Pulsos sobre la mesa, manos compartiendo cigarrillos. La cuadratura de los edificios, las ventanas; los picos afilados de las estatuas. Gris sintético, plomizo. Un hombre que mira delante de una tienda de kolbasa. Retratos del punk perseguido. Más cigarrillos. Más gris. La vida pasando deprisa. Estas podrían ser algunas descripciones de las fotografías en blanco y negro de Igor Mukhin, el fotógrafo que retrató la rutina de la Perestroika en Moscú.

Igor Vladimirovich Mukhin nació en Moscú en 1961 y fue alumno del también del conocido fotógrafo ruso Alexander Lapin. Asistió a clases en el estudio de Lapin desde 1986 hasta 1987. Desde ese mismo año, en el que comenzó a tomar sus clases de fotografía, se vio implicado en diferentes proyectos artísticos junto con varios artistas de la época. Immediate Photography fue uno de los movimientos fotográficos tempranos del que Moukhin formó parte. Este grupo de fotografía inmediata, nació en la era de la Perestroika, reestructuración de la economía de la Unión Soviética llevada a cabo durante el gobierno de Gorbachov, y unió a diferentes fotógrafos de distintas generaciones. Algunos de los artistas que participaron en este proyecto fueron Alexander Slyusarev, Boris Mikhailov, Ilya Piganov, Vladislav Efimov o Sergei Leontiev.

Foto: Igor Mukhin
Foto: Igor Mukhin

A principios de los años 90, estos fotógrafos se encargaron de acercar a través de las lentes el halo de la reestructuración, pero no solo se centraron en las vidas diarias, también en los fenómenos culturales que surgían en una época dentro de un periodo que bailaba entre censura y aureolas de libertad. Dentro de este enfoque hacia el plano cultural, la visión temática de los fotógrafos se amplió más, ya que se dejaron de mostrar a través de sus fotografías los estereotipos ideológicos y el realismo socialista. Los artistas no tenían ningún estilo fotográfico común en el momento de tomar las capturas, ni tampoco determinaron unas pautas concretas para reflejar la época. Simplemente cada uno fue fluyendo y desarrollando su propio estilo para desnudar la vida social de viandantes moscovitas; acercar las historias a través de instantes que se convertirían en la cara de la otra historia, esa historia que a veces no nos lleva a la piel humana. Porque la historia sin números también puede ser contada.

Lo que diferenció a Mukhin de otros artistas del grupo fue que su ojo, su mirada, se centró sobre todo en poner la vida de la juventud delante de la cámara; atrapar los estados de ánimo de rostros en breves segundos. Esta peculiaridad se ve reflejada en su proyecto Youth, en el que estuvo trabajando desde 1985 hasta 1989, captando los resquicios, rutinas e intereses de la generación soviética de los ochenta. En este mismo periodo también trabaja simultáneamente en otros proyectos como I’ve seen rock’n’roll, que recopiló en un libro publicado en el año 2016. En este trabajo Mukhin nos acerca al movimiento underground radical, al punk, al rock soviético. Una subcultura única y prohibida en la que el fotógrafo ruso recoge los movimientos y retratos de grandes artistas, sus casas, sus esquinas, sus hábitos, todo lo que estaba fuera de los escenarios. Entre los músicos más influyentes que se dejaron ver en este proyecto fueron el cantante y poeta Viktor Tsoi del grupo Kinó; Boris Grebenshikov; Oleg Garkusha… y muchos otros de la clandestinidad soviética.

Foto: Igor Mukhin
Foto: Igor Mukhin

En sus trabajos con los músicos, Mukhin distribuyó sus fotografías a través de lo que se llamaba samizdat, copia y distribución clandestina de literatura prohibida por el régimen soviético y Bloque del Este durante la Guerra Fría. Bajo la censura, la literatura autopublicada y auto-distribuida, fue un canal de comunicación disidente frente a la limitada libertad de expresión y manifiestos de ideas que no se podían mostrar públicamente. Otros de sus proyectos más característicos fueron: Soviets Monuments, The Soviet Brench o Fragments Of The Visual Soviet Agitation.

Desde 1989, Igor ha trabajado como fotógrafo freelance y se ha involucrado en varios proyectos artísticos, sin dejar de apuntar con su cámara y documentar los movimientos radicales, desde los murmullos de los jóvenes de la Unión Soviética hasta un retrato de las Pussy Riot. Mukhin ha exhibido sus fotografías y proyectos en diferentes países como Italia, Ucrania, Polonia, Estados Unidos, Francia y Rusia, y actualmente también es profesor en la Escuela de Fotografía y Multimedia Rodchenko en Moscú. En una entrevista que le realizaron durante la presentación de su libro fotográfico I’ve Seen Rock’n’roll, argumentaba que cuando empezó a tomar esas instantáneas en blanco y negro no tenía ningún referente fotográfico, y que su talento provenía de una magia intuitiva, hasta que a finales de los noventa logró observar las fotografías de Diane Arbus o Cartier Bresson. “Fotografié la URSS solo para mí”, decía.

Foto: Igor Mukhin
Foto: Igor Mukhin

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