Cuando en 1927 Pablo Neruda anuncia que ha sido nombrado cónsul en Rangún, algunos amigos tomarán su partida mediante una actitud festiva; no sucederá así con el poeta. Pablo Neruda está instalado en la memoria popular e intelectual prácticamente como un mito. No hace falta argumentar que gran parte de la población a nivel universal conoce muchos de sus versos; acción poética ha retratado la imagen: Quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos, tantas veces compartida en las redes sociales por amantes y no amantes de la poesía, que se ha convertido en un hito para muchos adolescentes.

Sin embargo, existe un paréntesis en la vida del autor del Canto General. Si leemos las correspondencias que Neruda mantiene con su amigo Hector Eandi, estas revelan una profunda crisis existencial en la que describe una situación de apatía. Se describe como un outsider durante su estancia en Oriente. Sabemos que para otros poetas, como Octavio Paz, el viaje se convirtió en una experiencia gratificante; en Neruda no. La angustia se hace compañera , contempla la vida como si permaneciese en un acuario y algunos de sus versos revelan la peligrosa situación psicológica en la que se sumerge:

Eandi, querido amigo: las fechas de estas cartas quieren decir para mi largo tiempo de horrorosa, solitaria e inerte vida. Qué hacer? Hallé su carta después de un largo viaje por Extremo Oriente, y lo juzgué a usted de nuevo inteligente y sensible en grado extremo, y su carta la única digna de contestar, y su amistad un privilegio. Así como con viejos amigos se hace, cada día he postergado mi obligación de escribirle pensando en esto como en un trabajo, en que por deber, hay que mostrar lo más profundo, el lado más legítimo, el más difícil de sacar afuera. Pero, verdaderamente, no se halla usted rodeado de destrucciones, de muertes, de cosas aniquiladas? En su trabajo, no se siente obstruido por dificultades e imposibilidades? Verdad que sí? Bueno, yo he decidido formar mi fuerza en este peligro, sacar provecho de esta lucha, utilizar estas debilidades. Sí, ese momento depresivo, funesto para muchos, es una noble materia para mí. Y esa adhesión literaria de su parte que conocí hace tiempo, y tan finalmente comprensiva, se refiere a lo interior de mi existencia, y me presta una incomparable ayuda.

Rangún se sitúa al sur de Birmania, rodeada por el río Yangon, cerca del golfo de Martaban. Neruda, recién llegado,  busca por las calles de una ciudad extranjera un hotel y se encuentra con que Rangún es una de las ciudades con el alojamiento más caro; y es que para entonces esta posee uno de los puertos más importantes en el mundo. La ocupación que desempeñó consistía en tramitar desde un lugar invisible envíos que se dirigían a Chile.

Desde mis ventanas
en Dalhousie Street,
el olor
indefinible, musgo de pagodas, perfumes y excrementos, polen, pólvora
de un mundo saturado por la humedad humana
subió a mí.

Pero durante este gran viaje existió un encuentro que alivió su angustia vital: la mujer Josie Bliss. La crítica aún continua buscando información sobre esta mujer birmana. De ella sabemos que existió -esta afirmación es importante-, puesto que durante mucho tiempo gran parte de la crítica afirmó que fue producto de la imaginación del poeta.

Me adentré tanto en el alma y la vida de esa gente, que me enamoré de una nativa. Se vestía como una inglesa y su nombre de calle era Josie Bliss. Pero en la intimidad de su casa, que pronto compartí, se despojaba de tales prendas y de tal nombre para usar su deslumbrante sarong y su recóndito nombre birmano.

Para conocer mejor la situación de una mujer birmana durante la época, detallaremos brevemente la situación del país. Tras haber librado tres guerras, Birmania terminó anexionándose a la India, quedando reducida a una provincia más de dicho país y separándose del Imperio británico. Es entonces cuando su población comienza a ser perseguida. Las mujeres birmanas que lograron mantener una relación con un hombre británico fueron abandonadas después de que el Imperio británico desocupase Birmania. Gran parte de estas mujeres obtuvieron un pequeño patrimonio que les permitió vivir de forma independiente tras haber sido dejadas por los colonos, los cuales, tras terminar su misión, abandonaban el país. Es aquí donde podríamos incluir a Josie Bliss.

Este tipo de mujeres solían acudir a prostíbulos, fumaderos de opio o bares para conquistar hombres extranjeros o pertenecientes a clases altas. Eran consideradas como una especie de geishas. Se puede imaginar a un Neruda en la veintena en uno de estos lugares, fascinado por una belleza oriental. Un Pablo Neruda más oscuro que el poeta que pudimos conocer en “los cerezos…”, un Neruda que pudo fumar opio o mantener relaciones en prostíbulos de una ciudad oriental.

Como si la vida fuese una película de cine negro, Neruda conoce en Birmania a una nativa y comienza una relación que durará prácticamente toda su estancia en Oriente. De este modo surge el romance entre un poeta, que, según sus cartas, amenaza incluso con quitarse la vida, y una mujer que podría ser tachada de prostituta en nuestra época.

Pero, para Josie Bliss, no sabemos si por mala fortuna, el abandono es una impronta, también lo serán los celos y la locura. En un fragmento de sus memorias, el poeta habla literalmente de una sombra blanca que, a través del mosquitero, pasea con un cuchillo en la mano.

A veces me despertó una luz, un fantasma que se movía detrás del mosquitero.Era ella, vestida de blanco, blandiendo su largo y afilado cuchillo indígena.

Es entonces cuando Neruda atemorizado huye de ella. Parte en un barco con destino a Ceylan y durante el trayecto escribe el poema El tango del viudo: 

Enterrado junto al cocotero hallarás más tarde
el cuchillo que escondí allí por temor de que me mataras,
y ahora repentinamente quisiera oler su acero de cocina
acostumbrado al peso de tu mano y al brillo de tu pie:
bajo la humedad de la tierra, entre las sordas raíces,
de los lenguajes humanos el pobre sólo sabría tu nombre,
y la espesa tierra no comprende tu nombre
hecho de impenetrables substancias divinas.

Cronológicamente, su siguiente libro, Tercera residencia, vendrá marcado por un cambio drástico en el pensamiento existencial del poeta. Este se aferrará a la transformación como esperanza y comenzará a leer y a tomar como una gran influencia al poeta Rabindranath Tagore. Es así como renunciará al pesimismo gracias al reencuentro con su tierra y amigos. Rechazará sus poemas de Residencia en la tierra diciendo que su pensamiento no era sano para la juventud de la época. El estallido de la Guerra Civil será el otro gran hito que llevó a adoptar una postura mayoritariamente política en el interior de su obra, pero esto ya es otra historia.

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