«El arte no está hecho para nadie, y es, al mismo tiempo, para todos».
Piet Mondrian

Tras el estallido de la Primera Guerra Mundial, el joven pintor y crítico de arte Theo Van Doesburg es reclutado por el ejército holandés y destinado a la frontera con Bélgica. Apenas un año después, vuelve a Leiden y retoma su actividad cultural, cada vez más intensa: participa en varias asociaciones, escribe prosa y poesía, imparte numerosas conferencias sobre arte moderno e inicia los contactos para la creación de una nueva revista.

El contexto bélico (1914-1918) va a favorecer los primeros encuentros entre los futuros miembros de la revista, ya que prácticamente todos residían en Holanda, país neutral. Van Doesburg conoce a Piet Mondrian, recién llegado de una estancia en París, y entra en contacto con Van der Leck, Huszár y Oud gracias a su colaboración en diversas exposiciones y proyectos artísticos.

De esta forma, el grupo fundador estará compuesto por los pintores Theo Van Doesburg, Piet Mondrian, Bart van der Leck y Vilmos Huszár, así como por los arquitectos J.J.P. Oud, Rob Van´t Hoff y Jan Wils. El equipo de colaboradores se completa con el poeta Antony Kok, el escultor belga Georges Vantongerloo, refugiado en Holanda por la guerra, y el pintor italiano Gino Severini, que actuará como corresponsal europeo. Más adelante se une Gerrit Rietveld, el diseñador por excelencia del grupo.

Todos van a publicar en la revista, compartiendo su pensamiento filosófico y sus reflexiones en torno al arte. Cada uno desde su campo de acción (pintura, arquitectura, diseño, literatura…) va a buscar un lenguaje artístico igualmente reconocible en un cuadro, un edificio o un mueble. El  objetivo era crear un “arte monumental” que integrara todas las artes, utilizando la abstracción para acabar con la jerarquía entre ellas y alcanzar así un arte total.

Solucionados los problemas de financiación iniciales, el primer número de De Stijl (El Estilo), ve la luz en noviembre de 1917. Sus páginas serán el altavoz de un nuevo movimiento artístico: el neoplasticismo.

Portadas de De Stijl (1917, 1919 y 1924-1925). En el primer número, Theo Van Doesburg escribe: «Esta revista pretende contribuir al desarrollo de una nueva conciencia estética».
Portadas de De Stijl (1917, 1919 y 1924-1925). En el primer número, Theo Van Doesburg escribe: «Esta revista pretende contribuir al desarrollo de una nueva conciencia estética».

El fin de la I Guerra Mundial abre De Stijl al mundo: Mondrian regresa a París y Van Doesburg se traslada a Alemania. El grupo retoma su vocación universal, reflejada en una nueva sección dedicada al arte internacional, “Panorama” (con la publicación de manifiestos dadaístas, expresionistas y futuristas, y reseñas de exposiciones de Francia, Alemania, Italia, Bélgica y Rusia), así como en la aparición de firmas extranjeras, especialmente a partir de los años 1920-1921.

Esta apertura propicia el intercambio con otros movimientos artísticos que van a ejercer una influencia real sobre el neoplasticismo y viceversa, desde su difícil relación con la Bauhaus hasta sus contactos con el constructivismo, el dadaísmo o L´Esprit Nouveau. Sin embargo, el movimiento que más va marcar De Stijl no es artístico sino espiritual.

El teosofismo defendía la unificación de todas las religiones en un sistema ético de principios místico-religiosos, abarcando también a la ciencia y el arte. En la década de 1920 sus teorías se expanden rápidamente por Europa y en Holanda su líder, M.H.J. Schoenmaekers -un cura católico laicizado- va influenciar a miembros tan importantes de De Stijl como Van Doesburg, Van der Leck o, más especialmente, Mondrian. Junto a la teosofía, neoplatonismo y hegelianismo formarán la base de la estética neoplasticista y su producción teórica.

La concepción estética del neoplasticismo promovía la producción de un “arte monumental”, en el que las disciplinas apenas se diferenciaban entre sí, basándose para ello en la abstracción o purificación del medio expresivo. En pintura, el primer elemento en el que prácticamente todos los miembros del grupo van a coincidir es la línea recta, símbolo del equilibrio frente a lo barroco de la línea curva. Tanto Mondrian como Van der Leck, Huszár y Van Doesburg van abandonando progresivamente el uso de la línea curva en sus composiciones, limitándose a una línea recta en posición horizontal y vertical.

La segunda restricción impuesta por el lenguaje neoplástico afectaba al uso del color, basado en una gama de colores primarios (rojo, azul y amarillo) y en el “no color” (blanco, negro y gris). Este proceso de depuración se completaría con la eliminación de la perspectiva y de la sensación de profundidad, buscando siempre una distribución asimétrica del plano pictórico.

Mondrian fue sin duda  el que más rápido llegó a esta abstracción. Su trayectoria representa como pocos la evolución del arte holandés durante las dos primeras décadas del siglo XX, pasando por impresionismo, simbolismo, luminismo y cubismo hasta llegar al neoplasticismo.

Piet Mondrian, "Bosque sobre lienzo", 1908. Óleo sobre lienzo | Kunstmuseum
Piet Mondrian, “Bosque sobre lienzo”, 1908. Óleo sobre lienzo | Kunstmuseum

Aunque sus composiciones partían del tema del paisaje, del mar y de los faros, mostraban ya una gran simplificación de los medios expresivos. A partir de 1915, sus pinturas no permiten ya descubrir el objeto de la realidad de la que parte.

Piet Mondrian, "Composición C (nº III) con rojo, amarillo y azul", 1935. | Tate
Piet Mondrian, “Composición C (nº III) con rojo, amarillo y azul”, 1935. | Tate

Más complicado será el proceso de depuración para llegar a la abstracción en la arquitectura. Mientras los pintores gozaban de total libertad para experimentar, los arquitectos se encontraban limitados tanto por las condiciones de los encargos como por los materiales que debían utilizar. Se distinguen dos etapas claramente diferenciadas en esta búsqueda, al pasar de un arte de cerramiento del espacio, influenciado por Berlage y Wright, a una concepción mucho más abierta y dinámica del mismo.

J.J.P. Oud, arquitecto municipal de Róterdam, será el representante más destacado en la primera etapa, destacando sus proyectos de almacén y fábrica en Purmerend, donde se aprecia el predominio de la horizontalidad y la simetría de la construcción, así como el juego de relaciones entre las masas, según el eje vertical y el horizontal. Sin embargo, para Van Doesburg y Mondrian este diseño es todavía demasiado ornamental, lo que va provocar el conflicto con Oud y su abandono definitivo del grupo en 1921, muestra de la enorme tensión entre arquitectura y pintura en el seno de De Stijl.

Proyecto para una fábrica en Purmerend, JJP Oud.
Proyecto para una fábrica en Purmerend, J.J.P. Oud.

Poco después, Mondrian empieza a teorizar la nueva visión de la arquitectura de De Stijl. La tarea del arquitecto consistía ahora en encajar los diferentes planos del edificio, asaltando el espacio exterior desde el interior. Los nuevos materiales –hormigón armado, hierro y cristal- hacían viable esta nueva concepción: por un lado, superaban la relación carga-apoyo; por el otro, se podían combinar con el color, acercándose más a la abstracción que el ladrillo o la piedra.

El mejor ejemplo de arquitectura neoplástica lo constituye la casa Schröder-Rietveld (1925) de Utrecht. El encargo de Truus Schröder-Schrader a Gerrit Rietveld da lugar a una colaboración perfecta entre ambos: construida en acero, ladrillo y vidrio, se trata de una composición asimétrica de planos horizontales y verticales. Cada uno de los lados de la casa es equivalente, confundiéndose la fachada principal con las paredes laterales. Asimismo, se elimina la distinción entre el interior y el exterior mediante grandes ventanales, acentuando la autonomía de cada uno de los elementos a través del color.

En el interior, la planta libre, diáfana, y la disposición de una serie de paneles móviles en el segundo piso permiten dividir el espacio según las necesidades del momento. La intervención se completa con  el diseño del mobiliario, conformando así una obra neoplástica total. Tras esta obra, Truus Schröder se convirtió por derecho propio en miembro de De Stijl, primera y única mujer que formaría parte de la revista en sus quince años de trayectoria.

Casa Schröder-Rietveld | Fuente:Tecnne.com
Casa Schröder-Rietveld | Fuente:Tecnne.com

Más allá de arquitectura y pintura, la literatura y la música ocuparon también su lugar en la revista. El segundo manifiesto de De Stijl (1920) está dedicado exclusivamente a la literatura, y si bien la relación de Mondrian con ella fue ocasional, en el caso de Van Doesburg la poesía y la prosa estarán presentes toda su vida. La mayoría de los poemas que escribe entre 1916 y 1920 se basan en repeticiones, alogismos y onomatopeyas, jugando con la tipografía y los sonidos, impidiendo así descubrir al lector un tema o un desarrollo lógico de ideas. Más tarde compone poemas fonéticos, cuya lectura recuerda a una partitura.

El interés por la música se refleja relativamente tarde y de forma secundaria. No obstante, la música y el baile fueron una afición que dejó huella en la obra de Mondrian, con especial influencia de las orquestas americanas de jazz, el foxtrot y el ballet de Josephine Baker.

De Stijl entra en declive a partir  de 1930, con la desvinculación de varios de sus colaboradores más importantes y con una periodicidad cada vez más reducida. Tras la muerte de Van Doesburg, en 1932 se publica en su homenaje el último número de la revista, con la participación de todos los miembros del grupo.

La abstracción geométrica está presente hoy en muchos elementos de nuestra vida cotidiana y su lenguaje ha sido adoptado más allá del arte: colecciones de moda, frascos de cosméticos, portadas de discos, mobiliario, diseño gráfico, industrial, de interiores… Aunque su reconocimiento fue muy escaso en relación a sus aspiraciones utópicas, De Stijl sacudió los cimientos del arte moderno y propuso un estilo que sigue vigente en la actualidad, más de 100 años después de su aparición.

Vista de la exposición "Mondrian y De Stijl". Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Noviembre 2020 | Fotografía: Joaquín Cortés / Román Lores. Archivo fotográfico del Museo Reina Sofía
Vista de la exposición “Mondrian y De Stijl”. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Noviembre 2020 | Fotografía: Joaquín Cortés / Román Lores. Archivo fotográfico del Museo Reina Sofía

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