Cuando hace varias semanas comencé la lectura de Patria (Tusquets, 2016), me di cuenta de que estaba iniciando una novela de la cual había recibido innumerables recomendaciones (familiares, compañeros, amigos…). Durante meses había postergado su lectura, en parte por falta de tiempo, pero también porque no me apetecía leer sobre un tema tan cruento como el terrorismo etarra.

A través de su estilo rápido y directo, la novela de Fernando Aramburu te atrapa desde el primer capítulo, haciéndote partícipe de las alegrías y decepciones de sus personajes, permitiendo aflorar en el espectador múltiples emociones y sentimientos.

Pero sobre todo, Patria transmite un mensaje claro y conciso. Es un magnífico testimonio que nos permite recordar (y a los más jóvenes conocer) uno de los procesos históricos que más han marcado la historia reciente de nuestro país: el terrorismo de ETA. La obra de Aramburu es la historia de la destrucción de un pueblo (el vasco) por la acción de un nacionalismo disgregador, sectario y violento (apoyado desde algunas esferas políticas y religiosas), que se arrogó la defensa de la sociedad y cultura vascas y se propuso eliminar de forma fría y sistemática a todos aquellos que no pensaban de la misma manera.

Patria nos muestra el horror generado por el nacionalismo radical y por ETA: 973 asesinados por la banda terrorista; miles de heridos y secuestrados; familias que perdieron para siempre a sus seres queridos; las víctimas que en muchos casos fueron repudiadas y perseguidas por sus comunidades de origen y tuvieron que emigrar a otros lugares; jóvenes gudaris a quienes el nacionalismo radical manipuló y convirtió en asesinos; las familias de los terroristas, divididas para siempre entre los partidarios de apoyar al familiar etarra y los avergonzados por tener un asesino entre sus miembros. Asimismo, también alude a la brutalidad de prácticas como los GAL, contrarias a todo estado de derecho.

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Patria (Tusquets, 2016) | Fernando Aramburu

La novela de Aramburu tiene un tono amargo, pues aunque comienza con el anuncio de abandono de las armas por parte de ETA, manifiesta la complicidad pasiva y callada de un sector importante de la sociedad vasca, que pese a no estar de acuerdo con lo que ocurría en cada pueblo y ciudad de Euskadi, callaba y toleraba ante el fanatismo político.

Por último, Patria nos deja otra enseñanza, ésta para el presente y el futuro. La banda terrorista se disolvió en 2018, siendo un acontecimiento que debe ser celebrado, si bien ETA aún no se ha desarmado por completo y existen casi cien terroristas que se esconden en la clandestinidad, sin haber sido juzgados por sus crímenes.

La historia nos enseña a valorar el pasado con juicio crítico. La sociedad española (y más concretamente la vasca) debe mirar hacia el futuro, superando los «años de plomo» del terrorismo etarra, pero sin olvidar lo ocurrido. En los últimos tiempos, la izquierda abertzale aspira a olvidar el terrorismo etarra, mostrándolo como un conflicto entre iguales y acusando a las víctimas de querer recordar lo ocurrido. Esto es precisamente lo que no puede ocurrir: es necesario perdonar y evitar venganzas, pero nunca olvidar; pues el sacrificio de miles de personas en defensa de la libertad debe ser recordado, y porque, si olvidáramos, estaríamos dando alas de nuevo a ese nacionalismo radical que trata de reinterpretar el pasado para lograr sus objetivos políticos.

«Más allá, funcionarios del Ayuntamiento, provistos de un equipo de hidropresión, limpiaban de pintadas favorables a ETA una pared lateral del edificio Pescadería de La Brecha. Y para evitar las salpicaduras, los dos hermanos se arrimaron cuanto pudieron a la fachada opuesta.

-Algún día no muy lejano pocos recordarán lo que pasó.

-No te hagas mala sangre, hermano. Es ley de vida. Al final, siempre gana el olvido.

-Pero nosotros no tenemos por qué ser sus cómplices.

-No lo somos. Nuestra memoria no se borra con agua a presión. Y ya verás como nos echan en cara a las víctimas que nos negamos a mirar hacia el futuro. Dirán que buscamos venganza. Algunos ya han empezado a decirlo».

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