Shadi Ghadirian –nacida en Teherán en 1974– es una destacada fotógrafa iraní con gran reconocimiento internacional. Completó los estudios universitarios de fotografía en su ciudad natal y pronto comenzó a trabajar en el sector adquiriendo un cierto prestigio con sus primeros proyectos. Gran parte de sus series fotográficas están protagonizadas por mujeres iraníes -siempre portando el obligado hiyab– y son utilizadas por Ghadirian como medio para exponer la situación en la que se encuentran. A día de hoy, su vida y carrera siguen ubicadas en la capital iraní a pesar de la temática reivindicativa de muchas de sus obras.

Una de sus series más conocidas es Qajar (1998), una colección de fotografías en tonos sepia que muestran a distintas mujeres emulando los retratos persas del siglo XIX. El título de estas obras proviene de la dinastía Qajar o Kayar, que gobernó Persia entre los años 1794 y 1925. Las imágenes que se tomaron de estas familias son muy características, consistentes en retratos de una o varias personas posando frente a la cámara y mostrando su estatus con las vestimentas tradicionales del momento.

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Qajar #1 (1998) | Shadi Ghadirian

Tanto en escenarios como en atuendos y poses de las mujeres, observamos cómo Shadi Ghadirian homenajea a estas imágenes, aunque ella introduce una importante novedad, elementos que chocan con la estética persa del siglo XIX, objetos contemporáneos -como una lata de Pepsi o un radiocasete- generadores de anacronismos. Las mujeres retratadas en estas imágenes presentan además una mirada un tanto desafiante. Es una muestra de cómo a día de hoy las mujeres iraníes continúan viviendo entre la tradición y la modernidad, logrando poco a poco obtener un mayor reconocimiento social.

Like EveryDay (2000) es una de sus series más reivindicativas, en la que vemos a distintas figuras de mujeres portando el imprescindible velo, si bien en la zona que ocuparía la cara aparecen objetos domésticos asociados tradicionalmente con el rol femenino. Estos velos están realizados con telas de diversos tonos y estampados, y entre los objetos que los acompañan observamos una cazuela, una tetera, una escoba, una plancha, etc. Todos estos utensilios fueron parte de los regalos recibidos tras su boda y son ahora empleados como máscaras que muestran la forma en la que aún se percibe a las mujeres, sobre las cuales continúa cayendo el peso de gran parte de las tareas domésticas.

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Like EveryDay #16 (2000) | Shadi Ghadirian

Otras de sus series protagonizadas por mujeres son West by East (2004) y Miss Butterfly (2011). En West by East retrata a jóvenes iraníes con vestimentas y poses más características de ámbitos europeos o norteamericanos para luego autocensurarse, tal y como hace su país al distribuir prensa occidental. Miss Butterfly es una de sus series más poéticas y cuidadas a nivel artístico. Aparece acompañada por un relato de la propia artista protagonizado por una joven mariposa que, con la ayuda de una araña, consigue trabajar, encontrando así el camino hacia la libertad. Estas fotografías reflejan a varias mujeres tejiendo telarañas en diferentes entornos domésticos y simbolizan la lucha por un futuro esperanzador.

La guerra es otro tema recurrente en la fotografía de Shadi Ghadirian y ejemplo de ello son sus series Nil, Nil (2008) y White Square (2009). La primera de estas colecciones reflexiona sobre la guerra mediante imágenes en las que aparecen elementos y lugares cotidianos invadidos por objetos bélicos: una máscara de gas intentando pasar desapercibida entre juguetes infantiles; una granada de mano en un frutero; una bala entre cigarros… En la segunda serie vuelven a aparecer objetos bélicos, pero en este caso aparecen de forma individual sobre un fondo blanco y atados con un lazo rojo, como si de regalos se tratase.

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Nil, Nil #10 (2008) | Shadi Ghadirian

Shadi Ghadirian debe sortear la censura de su país, y aunque su arte es tolerado por el régimen, recibe críticas procedentes de distintos sectores. Pese a ello continúa trabajando y ha logrado un gran éxito a nivel mundial, ya que su obra se expone en distintos países y ha pasado a formar parte de grandes colecciones americanas y europeas. La belleza y fuerza de sus imágenes convierten a esta fotógrafa en una de las más reconocidas en la actualidad.

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