Las Tortugas Ninja abandonaron por primera vez las acogedoras alcantarillas neoyorquinas para ver la luz en forma de cómic allá por el año 1984. Los mutantes adolescentes fueron concebidos como un cuarteto de cruzados contra el crimen con el que sus creadores, Kevin Eastman y Peter Laird, pretendían parodiar varios tebeos de éxito de comienzos de la década de los ochenta. Sus páginas estuvieron marcadas por un tono sombrío y en ocasiones sangriento del que posteriores adaptaciones se distanciarían con el ánimo de llegar a un público más amplio. La popularidad de la propuesta, nacida en los márgenes del circuito comercial, propició el salto de las tortugas a la televisión. Emitida de forma ininterrumpida entre los años 1987 y 1996, la primera serie de animación de Las Tortugas Ninja desató una fiebre a escala planetaria por los quelonios con nombres de artistas del Renacimiento.

La franquicia no vaciló a la hora de exprimir el atractivo de su producto en otros ámbitos potenciales, entre los que la cada vez más pujante industria de los videojuegos ocupó un lugar destacado. La compañía japonesa Konami asumió el compromiso de trasladar las aventuras de los héroes con caparazón a distintas plataformas, en especial a la Nintendo Entertainment System (NES) y su sucesora en el mercado, la Super Nintendo Entertainment System (SNES). El primero de estos videojuegos, Teenage Mutant Ninja Turtles (1989), resultó un fiasco del que la empresa extrajo una valiosa lección. Konami comprendió que su cometido debía consistir en aportar un valor adicional a la franquicia al tiempo que se mantenía fiel a sus señas de identidad. Así pues, este primer paso en falso quedó enmendado en las dos siguientes entregas de la saga, Teenage Mutant Ninja Turtles II: The Arcade Game (1990) y Teenage Mutant Ninja Turtles III: The Manhattan Project (1991), en las que se abrazó un modelo de juego más acorde con el espíritu de la serie, que narraba el constante enfrentamiento de las tortugas con un variopinto plantel de villanos. Este cambio de mentalidad puso las bases para el triunfo arrollador del que sería su siguiente título.

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Menú principal | Konami

Estrenado un año antes en las recreativas, Teenage Mutant Ninja Turtles IV: Turtles in Time fue lanzado para la SNES en el año 1992. Su trama, al igual que la de sus predecesores, era de lo más sencilla. El Clan del Pie, encabezado por el maquiavélico Shredder, ha robado la Estatua de la Libertad. Sólo las Tortugas Ninja pueden restituir el más icónico de sus monumentos a la ciudad de Nueva York. Pero Shredder se guarda un as entre las cuchillas, un túnel del tiempo que forzará a los héroes a combatir a sus eternos enemigos en el pasado, el presente y el futuro.

El juego es, sin apenas margen para la discusión, el mejor de la saga desarrollada por Konami. Tan tajante afirmación cuenta con sólidos argumentos con que respaldarla. TMNT IV: Turtles in Time se compone de un total de diez escenarios con un alto grado de detalle, parte ambientados en el Nueva York contemporáneo, parte en distintas etapas históricas, como la Prehistoria o la conquista del Oeste. En cada uno de estos niveles, el jugador se enfrenta a las fuerzas del Clan del Pie, que anteceden a un jefe de escenario seleccionado de entre los más prominentes enemigos de las tortugas, como el desquiciado Baxter Stockman, los brutales Bebop y Rocksteady o el malévolo Krang.

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Alleycat Blues | Konami

El videojuego conserva la estética popularizada por la serie de animación, así como el esquema beat ‘em up inaugurado en TMNT II. Ofrece tres alternativas de juego, consistentes en un arcade para uno o dos jugadores, un modo contrarreloj y un formato duelo, todos ellos con tres niveles de dificultad. Cada uno de los personajes jugables -las tortugas Leonardo, Michelangelo, Donatello y Raphael- presenta sus propias fortalezas y debilidades, lo que los dota de personalidad propia. Su lenguaje espontáneo y desenfadado está muy presente en el juego, que recupera frases memorables de la serie de televisión, como la omnipresente «Tonight I dine on turtle soup». La música representa un perfecto acompañamiento para la acción en pantalla, con pegadizas remezclas del tema principal de la serie y composiciones originales no menos trepidantes. El énfasis puesto en la jugabilidad impide que el disfrute del juego se agote en los 40-60 minutos que requiere superar sus sucesivos escenarios. Por el contrario, TMNT IV es un título que siempre es pertinente revisitar, aunque sólo sea por el placer de arrojar a los secuaces del Clan del Pie en dirección a la pantalla.

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Cubierta de Teenage Mutant Ninja Turtles: Turtles in Time Re-Shelled | Ubisoft

Su categoría de clásico viene avalada por su inmediata (aunque fallida) adaptación al portal Sega Genesis bajo el título de Teenage Mutant Ninja Turtles: The Hyperstone Heist, así como por su recuperación en clave nostálgica en Teenage Mutant Ninja Turtles: Turtles in Time Re-Shelled (2009), un remake del arcade desarrollado por Ubisoft y destinado a dos de las grandes plataformas del momento, la Xbox 360 y la PlayStation 3. Teenage Mutant Ninja Turtles IV: Turtles in Time vendió cientos de miles de copias en todo el mundo y es en la actualidad un título irrenunciable tanto para los aficionados a los videojuegos antiguos como para los seguidores de Las Tortugas Ninja.

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