“Opino que el amor solo se puede medir por el grado de dolor que es capaz de infligirnos aquello que amamos. Y a mí ninguna institución futbolística puede dolerme tanto como el Espanyol.”  Enric González

Una cuestión de fe (2012) del periodista Enric González es un libro de 69 páginas en las que caben mucho más que los recuerdos de un aficionado al fútbol. Editado por Libros del K.O. como parte de la serie “Hoolligans ilustrados”, relata la devoción del autor por el Espanyol, un equipo “tacaño en alegrías” y “abundante en sinsabores”.

González alterna datos históricos y anécdotas relacionadas con la fundación del Espanyol, su trayectoria desde el mítico campo de Sarriá hasta el nuevo Cornellà-El Prat o su identidad, marcada por la rivalidad con el FC Barcelona. Las implicaciones políticas del Barcelona (republicano y catalanista) frente al abstencionismo de los dueños del Espanyol determinará el inicio de la superioridad económica y social culé, a partir de la década de 1920, cuando las diferencias deportivas eran todavía muy pequeñas. Más adelante, el uso del fútbol como factor de integración junto con la elaboración de una serie de axiomas (en la que contribuyen toda una serie de periodistas y escritores como Manuel Vázquez Montalbán) durante la Transición, destierra su pasado franquista y se integra en las grandes fuerzas sociales emergentes para consolidar ese predominio. El Barça va construyendo su propio relato mientras que el club blanquiazul se mantiene ajeno a lo extradeportivo, algo paradójicamente perjudicial para sus intereses.

Entretanto, el autor desarrolla una historia sentimental que afectará hasta a su propia luna de miel, al invertir los días libres después de la boda en viajar a Alemania para presenciar la final de la UEFA. Aquel 18 de mayo de 1988 el Espanyol partía con un 3-0 a favor obtenido en el partido de ida. La remontada del Leverkusen, cuando todo parecía dispuesto para que los aficionados pericos celebraran su primer título europeo (incluida una edición de La Vanguardia que nunca llegó a los quioscos), representa a la perfección el halo del Espanyol: una pasión tan inexplicable como adictiva, a prueba de cualquier tipo de decepción.

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