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Acuarelas y lápices de colores sobre papel | Víctor Sánchez de la Peña

A Medieval Fantasy

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Entre los meses de octubre y diciembre de 2025 me trasladé a Regensburg (Alemania) para realizar una residencia artística en RAiR, un programa parte de Stadt Regensburg y la red CreArt. Esta ciudad cuenta con una larga historia, especialmente a nivel medieval, ya que tuvo la suerte de permanecer prácticamente intacta durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.

Mi Proyecto durante la residencia en RAiR Regensburg se ha enfocado precisamente en mirar desde una óptica contemporánea al legado gótico de la ciudad. Para ello, términos como Medieval-core Castle-core han sido centrales1 . Se trata de una estética que reinterpreta lo medieval y que puede ser apreciada en diferentes productos de la cultura popular, tales como videoclips, photoshoots, colecciones de moda, memes o ilustraciones.

El sufijo -core forma parte de una manera de clasificación online de diferentes subculturas o estéticas con sus propios códigos visuales, emocionales o políticos2Muchas de estas comunidades, en sus referencias al pasado, parecen regidas por un aura de nostalgia que, en ocasiones, deja entrever propósitos reaccionarios. Este es el caso, por ejemplo, del Cottage-core, con su idealización de una vida tradicional en el campo (pero desconectada de la realidad de quienes lo trabajan) y sus conexiones con el movimiento Tradwife.

Sin embargo, esta nostalgia, como su propia definición nos explica, es siempre algo situado en una mirada al pasado hecha desde el presente. Una búsqueda de referentes desde una cierta tristeza por un mundo que no existe. En este sentido, la nostalgia de estas comunidades nos puede servir como indicador de aquellos aspectos contemporáneos que duelen y el efecto de sus derivas políticas en nuestro plano emocional y relacional.

En el caso del Medieval-core podemos encontrar una lectura del pasado que identifica ciertas reglas o sistemas medievales y cómo han evolucionado para persistir, de alguna manera, en el presente. Autores como Sebastián Olma3 definen el presente como un Interregnum, es decir, un momento de inestabilidad entre dos sistemas (uno viejo y uno nuevo), al igual que la Edad Media ha sido tradicionalmente estudiada como un periodo oscuro entre la caída de la Antigüedad y el Renacimiento.

Es en este contexto en el que surgen nuevas formas de nombrar a este sistema, entre las que se encuentra el término Tecno-feudalismo: una manera de definir la evolución del capitalismo hacia un control de gigantes tecnológicos que influencian desde la manera en la que consumimos hasta en la que pensamos y sentimos. Una evolución siniestra de los grandes pilares del control moral y político medieval (con el apoyo de sistemas estéticos como, en este caso, el gótico).

Por ello, podríamos identificar como sintomático la aparición del Medieval-core, una comunidad que juega con elementos del pasado que, en su día, tuvieron un peso a la hora de construir un discurso y un mensaje a través de la vestimenta, el arte o la arquitectura. Este juego en el que distintas personas, reunidas alrededor de un -core, se apropian de elementos como la armadura, el chainmail, la espada o la gárgola y lo recombinan en un gráfico de una camiseta, un charm, un colgante, un gorro o un anillo, deja entrever una identificación (sea más o menos consciente) del estado del mundo a través del diálogo que distintos materiales u objetos establecen con la historia, la política y las emociones.

Volviendo a mi residencia, y enlazando con todo lo anterior, Regensburg ha sido la oportunidad perfecta para situar en un tiempo y espacio concretos mi proyecto artístico. Durante dos meses he fotografiado y dibujado diferentes rincones y detalles de la arquitectura gótica de la ciudad, pero no con la intención de mantener intacto su legado (es decir, su estatus de monumento histórico ajeno al paso del tiempo), sino de ponerlo en diálogo con estas nuevas materialidades y estéticas del presente: la verja de la catedral conectada con los candados de sus puentes sobre el Danubio para dejar constancia de un amor que igual ya no persevera, o un caballero decapitado por el tiempo transformado ahora en un charm para tu bolso, el cual combina con esa camiseta con la típica gráfica cheugy (I <3 New York, I <3 London, también recuperándose hoy en día), solo que ahora lo que amas es la tortura medieval.

Todo este collage de referencias conecta, de algún modo, elementos con una estética oscura, enrevesada o incluso bélica con otra serie de emociones y expresiones contemporáneas ligadas a la nostalgia, la melancolía o el dolor. Un conocimiento, muchas veces intuitivo, de que la situación actual puede infligir violencia, generar incertidumbre, fugacidad y ser dolorosa y, a su vez, de encontrar el poder en reconocer dicha posibilidad y vestirse para ella.

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Acuarelas y lápices de colores sobre papel | Víctor Sánchez de la Peña
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Acuarelas y lápices de colores sobre papel | Víctor Sánchez de la Peña
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Acuarelas y lápices de colores sobre papel | Víctor Sánchez de la Peña
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Repujado en aluminio y abalorios | Víctor Sánchez de la Peña
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Aluminio, abalorios y cadenas | Víctor Sánchez de la Peña

1 Jones, J. (2025), Castlecore, Chainmail and Charms: Why Is Fashion Going Medieval? Cold Magazine. https://thecoldmagazine.co.uk/2025/02/11/why-is-fashion-going-medieval/

2 Millán, D. (2025), La condición Internet Core. Institute of network cultures. https://networkcultures.org/internetcore/2025/03/26/la-condicion-internet-core/

3 Olma, S. (2025), An-Aesthetic Autonomy: Rebuilding the Art World After Its Neoliberal Degradation. Institute of network cultures. https://networkcultures.org/longform/2025/06/26/an-aesthetic-autonomy-rebuilding-the-art-world-after-its-neoliberal-degradation/

Víctor Sánchez de la Peña (1997) se graduó en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid en 2019, continuando allí con un Máster en Historia del Arte Contemporáneo y Cultura Visual. Posteriormente ha trabajado como asistente artístico de la fotógrafa Nathalie Daoust en Berlín (2022) y la pintora Begüm Mütevellioglu en Estambul (2023). En el año 2024 ha participado en la exposición colectiva Ensueño de un día productivo, comisariada por Ana Webb y Esther Cataluña, y en su primera exposición individual dentro del festival CreaVA24.

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