La inocencia es una manera de mirar y de habitar el mundo. La infancia se deja atrás cuando se pierde la inocencia. El cine ha reflejado esa pérdida irreparable en
«¿Qué se me reprocha? En ese film me he quedado siempre corto en todo lo que podía decir. Mi heroína se encuentra más virgen en el desenlace que al principio».