Fragmento hallado en la tumba de un hoplita griego (Atenas, siglo V a.C., necrópolis IX, tumba 37).
Siempre le había encandilado el despertar de la ciudad en domingo, los restos deslavazados del sábado, como ascuas que chisporrotean sin gana, la luz rosácea que intenta sumir las calles
Encontré en la tapa de un contenedor de basura un libro con la cubierta de piel y con las hojas en blanco. Lo guardé en mi mochila y así recorrí