Con la inercia de la ola que no rompe, con toda la elegancia del error perfectamente ejecutado, del puro agotamiento de la duda: yo. He aquí lo previo, lo enquistado;
Muchas veces, las pequeñas partes que conforman una identidad, las más esenciales, son tan sutiles, están tan integradas en el todo que definen, que pasan desapercibidas. Como la forma en