«Aunque escriba todas estas cosas, reconozco que soy una persona que ha vivido sin méritos dignos de ser recordados. Además, considerando las sombrías perspectivas de mi futuro, no puedo hallar
«¿De qué le sirve al ingenio el producir muchos partos, si a la multitud se sigue el malogro de abortarlos? Y a esta desdicha por fuerza ha de seguirse el
«Me desperté cuando el sol iba ya adquiriendo una tonalidad rojiza; y aquél fue el instante más singular de mi vida, el más extraño de todos, un instante en cuyo
«No hay duda, la realidad es ésta: si alguien riñe con toda clase de vicios y se lanza por el camino de una vida recta, lo primero que se encuentra
«Este mar, que había de reencontrar en tantas riberas, bañaba en Brest el extremo de la península armoricana; tras este cabo avanzado ya sólo había un océano sin límites y
«Y ese es el último juramento que jamás podré hacer -pensó-, en cuanto pise tierra inglesa. Y no podré partirle la cabeza a un hombre o decirle que miente con
Ella dormía profundamente. Gabriel, apoyado en un codo, miró por un rato y sin resentimiento su pelo revuelto y su boca entreabierta, oyendo su respiración profunda. De manera que ella
«No depende de nosotros creer en Dios, pero sí el no hacer objeto de nuestro amor a falsos dioses. En primer lugar, no hay que creer que el porvenir sea
«Siempre ha sido así el pueblo: abierto y disoluto para el placer que no puede recibir sin deshonrarse, e insensible al daño y al dolor que puede sufrir honestamente. No
«A los dieciséis años, yo juzgaba a mis padres que vivían todo el tiempo con miedo de que algo pudiera torcer la carrera profesional de papá. Pensaba que eran unos