Soy quien camina leyendo el libro de las horas. Llevo el sol en los ojos y a veces me ofusca el brillo indecente de las armaduras, el goteo incontable de
Tengo un animal dentro, dijo. Es tan fácil decir estas cosas que olvidamos la forma insistente con la que el aire cruza nuestras fronteras tal vez la fruta sepa identificar
Los derrotados visten trajes de la nada. ¿Son Un signo absurdo ahora? ¿Se congeló la utopía en sus cabezas? Se los ve en cafés afligidos, molestan, hablan con un fulgor
Tú y yo nos quitamos la ropa. En el tocadiscos, Diego Vasallo raspa palabras de Roger Wolfe; al mismo tiempo, en la ciudad agoniza el verano: los gatos, con flexura
Este cuerpo de pavesa y fénix guarda en el fondo sur manchas de vino. Yo las acojo como chorretones de tinta que caen de unos ojos mal pintados. Por
Cuando un pueblo se derrumba en el filo azul oscuro de la tarde; los recuerdos nacen del polvo, de objetos como vitrinas cerradas en los siglos o una gota
Ha brotado la mañana en un tono gris sepulcral y le ha puesto voz nuestro silencio huérfano. En la calle encuentro charcos y rabia; habrá barro, pero no jugarán los